lunes, 1 de octubre de 2012

DON GUSTAVO



                                                 DON GUSTAVO
                         ( Un relato de la colección BRILLANTINA )

                                     En un lugar de la Mancha de cuyo nombre........................mejor no acordarse vivía, hace ya muchos años, un médico llamado Don Gustavo ( mejor no acordarse de los apellidos ).  Don Gustavo iba para veterinario pero al final se quedó en médico. Bien es verdad que , a veces, cuando trataba a sus enfermos le salían instintos de su vocación primigenia.

                                    En los pueblos, entonces,  se usaba lo que se llamaba " igualas ". Por una módica cantidad de dinero las familias podían acceder a las consultas de los médico y si estaban enfermos en casa este les visitaba , todos los dias ,  hasta que se ponían buenos . Don Gustavo tenía una tartana,  tirada por un caballo blanco,  con la que recorría el pueblo visitando a sus pacientes.  Por cierto que si entonces a alguien le mandaban un "analísis " ( se decía así, no análisis ), o " le ponían los rayos " , los familiares ya podían ir hablando con el cura.....  A lo que vamos....... Don Gustavo tenía un afecto especial al aceite de ricino, especialmente para los niños ( y niñas, claro ).  Daba igual la enfermedad : Tenías dolor de estomago : Aceite de ricino.  Te dolía la cabeza : Aeite de ricino.   Estabas un poco ojeroso : Aceite de ricino.  A veces pienso que los que hemos sobrevivido al dichoso aceite estamos ya vacunados contra las peores enfermedades.

                                         Yo tengo un primo al que mi tía, que ya conocía la estrategia del médico, no lo llevaba ni a la consulta.  Tuviese lo que tuviese lo arreglaba el aceite de ricino.  Especialmente al entrar la primavera,   no se libraba de las famosas purgas para todo.  Se caía y se hacía una herida en la rodilla : Aceite de ricino.  No se,  a lo largo de su infancia -adolescencia , que cantidad del producto, medida con el Sistema Metrico, habrá tomado porque nos  lo daban por " onzas ",  Como se quejara por algo : Una onza de ricino..............  Y ahí lo tienes con 75 cumplidos y está como una flor.  Por cierto que otra historia es como se tomaba el producto o mejor dicho como te lo embutían en el estomago, ( pero eso merece otra " tesis " ).

                                        Para terminar voy a contar tres anécdotas del licenciado totalmente reales. La primera trágica, porque están los hechos y la viví personalmente y las otras dos , mas humanas , las contaba el propio médico.

                                    1 ).- Entonces las " especialidades " eran eso, especiales, quiero decir que el médico de cabecera lo curaba todo ( a no ser que te tuvieran que hacerte  un" analísis"  o " ponerte los rayos " ).  Tomás era un chico de mi edad que tuvo la desgracia de que un ojo se le pusiera " colorao " y al que Don Gustavo le mandó un colirio gracias al cual el chaval se quedó con el otro. ( con el otro ojo claro ).

                                    2).- En aquellos tiempos......................... ( así comienzan los Evangelios, pero no va de eso ) se acostumbraba a pasear los domingos dándole vueltas a la plaza del pueblo y de esto no se libraba nadie ni ricos ni pobres.  Don Gustavo tenía un amigo que era un gorrón y, cuando se veían, siempre estaba preguntándole cosas de su salud para evitar ir a la consulta y pasar por taquilla de lo cual el galeno ya empazaba a estar harto.  Un domingo por la tarde estaban paseando , con la plaza a tope  y ocurrió esto :

                                        -Oye Gustavo que esta noche he tenido un dolor de huevos y los tengo hinchados
                                        - A ver, bajate los pantalones.
                                        - ¿ Pero aquí en medio de la plaza ?
                                        - ! Coño ¡. Donde tu me has puesto la consulta.

                                      3).- Un labrador, que ya tenía cinco hijos, fue a visitar a Don Gustavo a su consulta y , como los hechos ya han prescrito, podemos entrar en la intimidad de la misma : 
                                         - Mire Don Gustavo es que yo ya tengo cinco hijos y no quisiera tener mas pero es que, con perdón, todas las noches " me se "  levanta.
                                         - Nada hombre no te preocupes. Tu cuando se te levante te la bajas
                                         - ! Puaf ¡. Don Gustavo . Eso lo harán , ustedes los señoritos a nosotros los del campo cuando se nos pone tiesa no hay quien nos la acache.

                                                       Octubre 2012 



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