jueves, 18 de octubre de 2012

EL PATACON

           EL PATACON 
MINISTERIO DE TRABAJO
( Premio Centenario del Nacimiento de la Seguridad Social )
                             Modalidad PENSIONISTAS

Agapito Nuñez de Arenas y Giménez de los Galanes, (Pito para los amigos) , no salía de su asombro :  ¿ que era aquello ?,  ¿ donde estaba ?.  Además de la estación de su  pueblo, un único anden, un despacho de jefe de estación, un reloj redondo grande, una campana  que tocaba cuando llegaba y salía el tren, y unos urinarios que siempre estaban cerrados, el había  conocido la estación de Atocha que,  ¡ aquello si que era una estación !,  pero la estación de Colonia  , donde se encontraba , era otra cosa.  Trenes por arriba, trenes por abajo, trenes por los lados. - ¡ Cuanto mundo le quedaba por ver !, pensó.
 Agapito Nuñez de Arenas y Giménez de los Galanes,  (Pito para los amigos) ,  llevaba una maleta de madera con la que todos sus hermanos, que eran cuatro y el, habían hecho  la mili. Como el era el último parece que hubo un acuerdo tácito para que la maleta se quedara en  su propiedad.  Además de otras cosas, algunas incontables, iba llena de ilusiones, de ganas, de  deseos de conocer mundo.  En la estación de Bielefeld le esperaba Modesto el amigo de su infancia y  de su pueblo, el valedor del viaje que estaba realizando. Mientras esperaba el tren que lo llevara  a Bielefeld, cuyo anden le había costado encontrar, Agapito Nuñez de Arenas y Gimenez de los  Galanes, ( Pito para los amigos ), bueno esto ya no saldrá mas, porque a estas alturas creo que todo el mundo sabrá  que nuestro personaje Agapito se llama Nuñez de Arenas  por su padre,  Gimenez de los Galanes por su madre y Pito por sus amigos-,  hacia memoria de lo que dejaba atrás y como había sucedido  todo hasta encontrarse allí .   Su pueblo era una ciudad pequeña del corazón de Extremadura en la que  que, hasta cierta edad, vivió bien. Despues vino la enfermedad de su padre, la muerte y como  consecuencia el caos familiar. Sus tíos, hermanos de su padre y de su madre, eran todos  agricultores, así que uno de ellos, José Maria, que no tenia hijos corrió con la obligación moral de  sacar adelante a la familia.
 Con catorce años de edad , por recomendación de unos amigos de su d padre, fue internado en un colegio salesiano de la capital donde hizo la formación profesional.  El  padre Mariano lo marcará : la disciplina, los estudios, los evangelios. Fueron cinco años de  estancia suficientes para calar en él el espíritu de Don Bosco y para convertirse en un buen  profesional.  El padre Mariano se lo había dicho a su madre : " Pito será un excelente fresador y  se ganará bien la vida "   No había otra posibilidad de trabajo interesante para un profesional como  Agapito, que no fuera Madrid.  Tampoco era difícil encontrar trabajo allí. Su amigo Modesto, que por otro camino se  había hecho tornero, ya estaba allí y podría echarle una mano.
 " Estimado amigo Modes: Espero que al recibo de la presente te encuentres - bien, yo bien gracias a Dios.   La presente es para decirte que quiero trabajar en Madrid y he pensado que  si tú podías ayudarme. Si puedes preguntar en tú fábrica ó sabes alguna que necesite fresadores  me lo dices. Espero que en Septiembre vengas al pueblo a la feria, ya nos veremos y hablaremos.  Bueno, lo dicho a ver si sabes algo y me lo dices.  Recibe un abrazo de tu amigo Pito "
 " Estimado amigo Pito: Espero que al recibo de la presente te encuentres - bien, yo bien gracias a Dios.   De lo que me preguntas en tu carta, he preguntado en mi fábrica y de  momento no necesitan fresadores, pero yo creo que aquí podrías encontrar algo buscando  anuncios en el Ya. Lo que tienes que hacer es venir unos dias y te ayudaría a buscarlo. He ` hablado con la patrona de mi pensión y podías estar en mi habitación en otra cama y te cobraría  quince pesetas al dia.  Si te animas no digas a nadie aquí, ni a la policía, que vienes a buscar  trabajo, di que vienes a visitar a un amigo.  Quedo en respuesta de mi carta, tu amigo  Modes "
 Todo sucedió con la máxima rapidez. El caso es que a los pocos dias  nuestro personaje se encontraba en Madrid y como le había dicho su amigo Modes, en el Ya  venían un montón de anuncios de trabajo.  Agapito ,  pensaba que sus estudios salesianos le daban derecho a aspirar a una empresa de categoría, así a que, ademas de visitar los talleres de los anuncios, echó la instancia en empresas de prestigio:  Manufacuras Metalicas Madrileñas, Femsa, Pegaso, etc, etc, pero finalmente fue visitando un  anuncio donde le hicieron una prueba.: Un complicado cálculo de engranajes helicoidales que  resolvió sin dificultad, y se quedó. Era su primer contacto con el mundo del trabajo y sintió un  gran orgullo. En ese momento se acordaba de dos cosas : Del padre Mariano ,  ¡ Cuanto agradecía ahora los esfuerzos y sinsabores que le había hecho pasar !.   Del primer libro "tecnico" que había utilizado en la escuela, El Casillas . Tenia  una dedicatoria que recordaba : " Al hombre del trabajo, a los que dedican su vida a esta sublime  misión valor positivo de los pueblos. El Autor "
 Agapito  , se sintió, en el momento de encontrar trabajo por primera vez en su vida, el destinatario único de  esta dedicatoria.  Como era su primer contacto con el mundo laboral, en todo , había que empezar  desde el principio. Con su primer cartilla de la SEGURIDAD SOCIAL  Agapito  , sintió una inmensa  satisfacción interior: Si le pasaba algo, como decía su madre , estaba asegurado. Esa satisfacción y  su juventud ahuyentaron las enfermedades, pero........... por si le pasaba ahí estaba la cartilla.   ? Los cinco años que pasó en Madrid lo acabaron de formar como  profesional y lo empezaron a formar como "hombre".  Salvo los dieciocho meses que pasó en la  mili, que también hizo en Madrid , el resto pasaron sin sentir. Domingos y tiempo libre se reunía  con su amigo Modes y otros jovenes de su edad.  Juntos asistían a las reuniones de la J.O.C. (  Juventud Obrera Catalica ) de la calle Recoletos, a la piscina Sindical de la Puerta de Hierro, a ver  al Madrid de Kopa, Diestefano, Gento, Santiesteban, algún viaje al pueblo a ver a su madre etc.
 Un dia su amigo Modes le dió una noticia: " Me voy a Alemania ". Eran los ` primeros años de la corriente emigratoria a Alemania.   " Ha venido un Sr.aleman a la fábrica a ofrecer  trabajo a torneros, matriceros y fresadores. Nos pagan el viaje y ellos se encargan de todo una  vez allí . A  Agapito le dió la tentación de decir  " y yo también "  pero no se atrevió : Su madre, el  idioma, esa chica del pueblo con la que había empezado a escribirse, pero sobre todo su madre.  Pensaba que le daría un disgusto. Además, no sabia muy bien porque , le parecía que salir de  España era como romper con todo su pasado y que le seria muy difícil de volver.
 Algo cambió en su vida sin su amigo. Le faltaba algo. Pensaba en su futuro  y no le veía nada claro. Parecía como si hasta entonces no se hubiera dado cuenta de que había un  futuro, que habría que casarse, que se necesitaía dinero.  Un comenzón interior empezó a . corroerlo y no había forma de librarse de el.  Finalmente a los seis meses sucumbió. Se lo dijo a su madre, a su tio Jose  Maria y,  a la chica.  La chica se lo puso claro: " Si te vas a Alemania olvídate de mi " .  Un  problema menos pensó Pito . Su madre lo aceptó implorando que ya era mayor y responsable y su tio José  Maria se lo tomó con humor y le dio un consejo cargado de moralina : " Si sales con chicas  respetalas que tendrás tiempo de "to",  que luego está la era “ pa “ trillar y no hay quien trille ".   _ Agapito pudo comprobar despues que era evidente que su tio José Maria no había estado nunca en  Alemania . 
 Todo salió mejor de lo previsto. Allí estaba su amigo Modes esperándolo en _ los andenes de la estación de Bielefeld.  Observó que se había dejado barba y , ¿ que era aquello  que llevaba en la cabeza, que le habia costado reconocerlo, y que solo había visto antes en el cine  en películas de nieve ?  
Tomados los primeros contactos, recibidos los primeros consejos, cobrados  los primeros marcos, Agapito sintió, entre otras, dos inquietudes :  " Oye Modes, ¿ aqui que pasa si te pones enfermo ?." " Nada hombre no  te preocupes : Hay un Convenio de colaboración hispano -aleman entre la SEGURIDAD SOCIAL española y la alemana ".  El otro era el idioma. Agapito empezó a asistir a una Volkschule (escuela  publica) donde, por las tardes, daban clases de alemán para extranjeros.  Empezó a interesarse por algunos rasgos de las costumbres y cultura  alemana. Ironizó sobre la habilidad de dar nombre a los inmigrantes : "Gastarbeiter" ( invitado a  trabajar ), en contra y para no coincidir con la dada a los inmigrantes en tiempos de Hitler "  Fremdarbeiter" (trabajador extranjero) y que era mas propia de la realidad.
 En los años de estancia en Alemania las cartas con su madre eran breves y  fundamentalmente hablaban de muertes. " Se ha muerto la tia Manolíca. Se ha muerto la tia ` Paulina,  le ha dado un ataque al tio Joaquín y se ha quedado invalido, etc, etc,. Hubo una que a Agapito lo llenó de tristeza : "Se ha muerto la tia Rosario, (era la mujer del tio Jose Maria) y el  como ya es muy viejo no puede trabajar. No sabemos de que va a vivir. Como no tienen hijos....".   Le vino a la memoria el consejo que le dio su tio cuando se vino.  Era buena persona, noble y  sincera, un poco simple, pero buena persona. Se interesó por su suerte. Por eso le lleno de alegría a cuando volvió a tener noticias de su madre:  " De lo que me preguntas del tio Jose Maria le van a  dar una pensión, le está meneando los papeles el primo Melitón y se lo va a arreglar el Choto el de  sindicatos, parece ser que de joven cuando trabajó en las fincas de D. Ricardo Moreno pagó el patacón."
 Hoy el "Sietefechas" le sabria mejor. Los españoles de Bielefeld le sacaban  punta a todo y a todo le ponían su punto de humor. Le llamaban Sietefechas, cogiendo el nombre  del periódico que se recibía de España, a la comida que daban en la fábrica los viernes  ,y que eran  los restos de las comidas de toda la semana debidamente camuflados y presentados.  Otra vez colocaron en el tablón de anuncios de la residencia donde vivían, ` propaganda del libro que en aquellos años escribió Angel Maria de Lera dedicado a la emigración  titulado " Hemos perdido el Sol ". Alguien escribió debajo : Se gratificará a quien ayude a  encontrarlo por ser recuerdo de familia.

 Agapito estaba echado en una tumbona en la playa de Poniente. No podía  dejar de mirar ese inmenso edificio que estaban levantando. El mas alto de España, decían. Varias  veces había intentado contar los pisos de altura, pero era imposible acabar. Cuando iba por el  treinta y tantos se confundían las ventanas y los números y no había forma de seguir.  Su apartamento estaba en segunda linea de mar. Quince años hacia ahora  que lo tenían, pero era desde que se jubiló, mejor dicho prejubiló, hacia ahora un año, que vivían en Benidorm de continuo.  Menos mal que al final se pudo prejubilar con 62 años, su artrosis de  columna no le dejaba vivir.  Resulta que como en España solo había cotizado 31 años y además no  tenia los 65 años de edad ,no cubría lo reglamentario y tendría descuentos en la pensión.  En la oficina de la Seguridad Social le atendieron divinamente :  " No tiene  Vd. que preocuparse, los años que ha trabajado en Alemania le cuentan, además tiene Vd.  derecho a una parte de pensión alemana y como Vd empezó a trabajar antes de 1967 se puede  jubilar sin cumplir los 65 años ".   Agapito no dijo nada pero, salió de la oficina , se quitó las gafas ,  se limpió los ojos humedecidos , cruzando los brazos sobre el pecho y mirando al cielo pensó :  Bendita SEGURIDAD SOCIAL.  Acto seguido le salió espontaneamente :" Vater unsere der Du bis in Himmel............"Le vino a la memoria que un dia, hacia ya muchos años, a un tio suyo  también le contó la cotización del "PATACON" para cobrar una pensión.  Recogió la toalla y se fue para casa.  Su mujer estaba esperándole para comer.
En el Hogar del Jubilado había leído algo sobre que hacia 100 años que habían  fundado la SEGURIDAD SOCIAL. Esa noticia le hizo recordar lo hasta aquí narrado.

;Benidorm, Agosto de 2000


















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